domingo, 23 de febrero de 2014

Decíamos ayer.....

Imposible tarea parar el reloj; tic, tac, tic, tac...
mientras se escapan las horas por la rendija de la desgana
y se cierran las puertas con el cerrojo de la desilusión.

Tic, tac, tic, tac... lamenta un reloj
apagando su letanía en el muro del adiós.

Tic, tac, tic, tac, declama una mañana,
tic, tac, tic, tac, con la luz de un nuevo sol.

8 comentarios:

De barro y luz dijo...

El péndulo de Foucoult demuestra la rotación de la tierra y cómo nosotros seguimos con nuestro monótono tic tac mientras la que cambia es la realidad que nos rodea.


Bss

Cayetano Gea dijo...

Procuro usar el reloj lo menos posible. Su tic tac me pone nervioso. Es como oír el pulso de la vida, marcándonos el discurrir de nuestra existencia. Por eso casi nunca lo llevo encima.
Me alegra por otro lado verte de nuevo por este mundiullo bloguero.
Un saludo.

elisa lichazul dijo...

el reloj interno es el que realmente importa, es él el que nos apura el paso o nos detiene la misma existencia

besos

María Socorro Luis dijo...

Qué gusto encontrarte de nuevo. Aunque sea al ritmo del inexorable tic tac...

Muxu mila.

TORO SALVAJE dijo...

El Tic Tac nos va comiendo...

Besos.

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

El reloj es importante cuando tenemos que ser puntuales para algo importante.
Los fines de semana y en vacaciones no lo uso, aunque casi siempre se la hora, el cuerpo tiene su horario.
Me alegra volver a verte.
Un abrazo fuerte.

LA ZARZAMORA dijo...

Llego tarde para decirte que no sabes cómo y cuánto me alegro de tu vuelta...
:)
Pero aunque tarde, no sabes cuanto te extrañé, dulce dama.
Y es verdad, de la buena.
Y el tiempo, qué más da, si total, va, viene y no hace más que marearnos...
Un beso enorme, Arantza.

Ya espero el próximo poema...

virgi dijo...

El tiempo marca nuestras vidas. Hagamos algo para que sea más dulce. Un besito