sábado, 10 de marzo de 2018

En la trampa



¿Dónde está la melodía de tu risa,
la luz de tu mirada que hoy es niebla.
Dónde, la armonía de tu voz
que competía con la música de una milonga.
Tu voluntad de jade e identidad inquebrantable?
¿Acaso este mundo infernal, caprichoso e irreal,
atormenta y lastima tu lucero de cristal?
Y el jardín de tu alegría, abandonado en su plenitud
al desamparo y al motín, sin adarga de misericordia…
Acaso, no será tu peor pesadilla?
Recluida en tu interior, esclava de tu dolor,
con la pena que estrangula y atenaza el corazón.
Pregúntale al cometa,
cuando cae la nieve, o cuando el sol aprieta.
Si al cerrar los barrotes que impiden tu rescate,
no te ahogaste en la espesura de las dudas,
olvidando que la ternura facilita la singladura.
Y abrazando la simpleza de la espera,
eludiste la luciérnaga que tu memoria fantasea.
¿Acaso no observas la huella de tu estampa
convertida hoy en viruta, aislada en una burbuja,
como presa en una trampa siniestra?

5 comentarios:

Cayetano Gea dijo...

Siempre hay un verso que sobresale por encima de los demás o que te gusta particularmente o que tiene un significado especial para el lector en ese momento.
La poesía es una para el que la escribe y otra para el que la lee.
A mí me ha pasado hoy con "no te ahogaste en la espesura de las dudas".
Un abrazo, Arantza.

Sandra Figueroa dijo...

Un gusto leerte....e dejo saludos.

TORO SALVAJE dijo...

Jo... este duele mucho...
Es muy bueno pero ufffffffffff

Besos.

RECOMENZAR dijo...

Donde esta??? maravilloso.....te siento el alma cuando escribís querida

Mª Socorro Luis dijo...


Profundo, intenso e inquisitivo tu poema.

Feliz abril, Arantza