miércoles, 20 de febrero de 2019

Disfraz


Desciende con los ojos clavados en el suelo,
la mano derecha en el bolsillo juega con una moneda,
la chaqueta descolgada de los hombros
y la mueca de una sonrisa tatuada en su boca.
Sabe que ya no hay vuelta atrás,
no ignora que la vida le marcó ese camino
y él se resistió a esquivar el anzuelo
esparciendo sus entrañas como perlas de una pulsera.
Falso su agasajo mientras sostenía el recuerdo,
que aunque lejano, ardió ante su mirada,
inútil testigo la luna, cómplice de su felonía;
un Judas sin árbol del ahorcado.
Mañana al alba, cambiará la jugada,
nadie se fijará en la huella que dejó tras de sí su mala estampa
y ante el escenario de la vida desgarrada
se oirá la carcajada de quien solo fue una máscara.

8 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Hay muchos así... en diversas modalidades.

En política, todos.

Besos.

Arantza G. dijo...

Cierto TORO SALVAJE
Elementos muy peligrosos
Besos

RECOMENZAR dijo...

Me meto en vos y siento tus letras Abrazos siempre

Arantza G. dijo...

Gracias, Mucha. Los abrazos y el afecto son correspondidos

María Socorro Luis dijo...


Exacta y certera tu mirada y mensaje para tantos... Así son; así viven.

Besos. Cariños.

Arantza G. dijo...

Que pena ¿verdad, Soco?
Hasta dónde podemos llegar las personas
Besos y gran abrazo

De barro y luz dijo...

Aunque a veces no se vea desde fuera... todos acaban pagando su factura.


bss

LA ZARZAMORA dijo...

Pululan... y la máscara sólo se la quitan cuando nadie los ve...

Besos, Arantza.