domingo, 1 de enero de 2017

Tejedora de sueños


Cadena de esperanza ante mis ojos,
atrapando la mirada como un imán,
el mismo que acelera mi vida
cuando compruebo que tú no estás.
Esos hilos invisibles que zurcen la realidad,
que remiendan los desgarros de un alma en soledad,
son cordones que anudan, el amor y la amistad,
no importa que estén torcidos,
ni siquiera, que no sean verdad.
Solo sé, que te quiero,
aunque en sueños, qué más da,
que cada noche, a oscuras,
simulando un bastidor,,
bordo tu piel con caricias,
con calma, con dulzor,
no hay pesadilla en la sombra,
no hay negrura ni temor,
pero si, cariño mío, un irrefrenable amor.

domingo, 20 de noviembre de 2016

SONRISA

Son los sueños olvidados
Ocasos sin amaneceres
Nudos en la soga de la vida
Ruinas en el corazón de los ilusos.
Imagina un cielo cuajado de estrellas
Sonríe, la vida es una caja de bombones
Aunque a veces, nos embriague su sabor





sábado, 3 de septiembre de 2016

Son las sombras


Son las sombras
las que bailan en la tarde soleada,
las que rugen los temores en la noche cerrada.
Son las sombras
las que esquivan la mirada,
las que labran los barrotes de tu ventana.
Son las sombras
las que ocultan tus pasos en la vereda, 
las que callan la palabra de tu garganta.

lunes, 1 de agosto de 2016

jueves, 7 de julio de 2016

Oasis

En un vergel de armonía contemplaba pasar la vida,
tanta historia acumulada, la tenía bien pagada.
El viento sorteaba las hojas como la lluvia las gotas,
el tiempo contaba los días, la memoria; solo alegrías.
Olvidaste el triste pasado y encontraste la salida
a aquel laberinto crispado, a aquella atadura perversa.
Y en una burbuja de feria, donde no penetra la lluvia,
el cielo es la alegoría de tu rostro y de tu risa.

lunes, 6 de junio de 2016

A solas

Ante un folio en blanco
marcaré mis sueños,
el mismo entusiasmo,
los mismos deseos.
Se pasan las horas,
enciendo la llama,
escribiendo a solas 
desnudo mi alma.

domingo, 15 de mayo de 2016

Ardiendo la vida

Se fumaba la vida en caladas de despedida,
huía de los recodos que imponían las calles vacías,
caminaba con la solapa subida y la cabeza gacha,
despreciaba las sonrisas y las dulces miradas.
Quemaba su vida a cada paso; lento, cansino, desbaratado…
ahuyentaba los sabores de besos perdidos en el remanso de un río turbio
y mientras serpenteaba por los senderos de lo desconocido,
descubrió que solo el humo era su compañero.