sábado, 12 de enero de 2019

Restos de un naufragio


Una vez más nos topamos con el tiempo,
asesino en serie de toda esperanza.
Nos besa, nos abraza, nos envuelve y desaparece.
Lunes, martes, jueves...Qué más da el día,
si el tiempo que estuvimos en sus brazos
respiramos el aroma del recuerdo que durará toda la vida.
Porque la vida es así, engatusadora de infelices
que le entregan cuanto poseen por ser dichosos.
Y es que la vida es un barco que encalla ante nuestros ojos,
para después, 
nadar contra corriente en las aguas heladas de un crepúsculo 
hasta ahogarnos en nuestro propio reflejo.
Es el naufragio de nuestras ilusiones, de las caricias perdidas,
de los besos amargos que dejan las despedidas,
de los brazos que rodean otro cuerpo.
Nos atrae lo que no tenemos,
nos empeñamos en descubrir qué se esconde tras la línea del horizonte
y así nos va….
La mayoría de las veces nos embarcamos en el buque del amor
sin más equipaje que el deseo de poseer al otro,
ignorando que sus velas pueden muy bien plegarse
y sus palos, quebrarse.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Un grito sin voz


Ante una hoja en blanco marcaré mis sueños,
el mismo entusiasmo, los mismos deseos.
Se pasan las horas, enciendo la llama,
escribiendo a solas desnudo mi alma.
Con un lapicero en la mano
mi vida no es en vano.
Olvido la pena, controlo el dolor,
mi mente traiciona el frágil valor.
Un folio quemado en fuego de rencor,
un beso olvidado, un grito sin voz.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Con piel de lana



Embrujados, embriagados, encantados de haberse conocido
cuando ellos se miran al espejo.
Se quieren, no tienen fisuras,
nada les complace más que regodearse en su propia desvergüenza.
Sus ojos solo ven lo que quieren ver, lo que no molesta,
lo que no duele, lo que no interfiere en su escalada.
Observan desde arriba, no les importa la desnudez de la miseria,
el hambre de los que claman, el desamparo de los que lloran.