sábado, 7 de diciembre de 2019

Laberinto

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Con los retales que mi madre iba dejando en el suelo
cosí un paracaídas que me liberó de la desilusión.
Con los hilos que encontré en cada rincón del estudio
tejí una vida llena de imaginación.
Con los alfileres pinchados en mi soledad
formé un salvoconducto que me llevó a la moderación.

Algunos me dicen que no doy puntada sin hilo
que los dedales son de platino
y llevo una cinta métrica anudada al cuello
para medir sin temores todo lo sufrido.

Soy dos mujeres separadas por un espejo
uno refleja lo soñado
el otro, lo vivido.

Los dos son mi mundo, cada uno a su estilo
si alguien quiere conocerme
deberá buscarme en ese laberinto.

jueves, 10 de octubre de 2019

Esa piel


Esa piel que al abrigo de tus brazos quedó vencida
que no ignora que el calor que se avecina
es la forma en que el amor le da la vida.
Esa piel que tomó por descontado
que el recuerdo de tu voz era el poema
no escrito ni siquiera declamado.
Esa piel que jugó con las estrellas
que bailó bajo un cielo encendido
y al sentir de la caricia… brotaron centellas.
Esa piel que al final siempre demuestra
que es la hoja solitaria que inocente tiembla
y al albor de la mañana, de su sueño, despierta.

jueves, 29 de agosto de 2019

Hay veces


Hay veces que me siento hoja a merced del viento
y mota de polvo en las pestañas.
Otras, río cuando deseo llorar
y nada mata mis ganas de volar.
Sueño que me balanceo en las ramas de los árboles
danzando sobre mis pesadillas.
En ocasiones, mato a la niña que me posee
pero siempre tengo una sonrisa que ofrecer.
Escribo lo que me duele
y pongo tiritas al sol, que no me quiere.
Pero a menudo, los versos silencian mi dolor
convirtiendo la poesía en mi motor
y entonces, vuelvo a ser yo.