Hace un tiempo comprendí que la poesía no está hecha para decirme cómo vivir, sino para quedarse conmigo cuando no sé hacerlo.
He de reconocer que hubo un tiempo en el que, perdida, ella me ayudó a encontrar el camino.
Desde entonces me acerco a ella sin esperar respuestas, con la respiración entrecortada en medio del desconcierto.
Son vagabunda de su lenguaje, me gusta estudiarla y aunque no voy a ningún sitio , miro y aprendo.
Para mí escribir es sacar un hilo de mi misma, como si fuera una araña, tejerlo entre lo que fui, lo que temo, lo que deseo o lo que veo.
Enhebro mi vida con lo que hay, con lo que me duele o con lo que soy.
La poesía para mí es la forma que tengo de respirar cuando todo se vuelve opresivo, cuando me asusto o cuando me siento sola.
Ella me da la vida en el mismo gesto de buscarla.

