Tenía uno de esos días revueltos
cuando salí a navegar con viento de proa
no era la brisa que llegaba del puerto y si un aire terco
que empujaba la nave sin cuidado.
Las velas crujían como mis pensamientos
cuando dudan y me hacen la travesía imposible
el barco golpeaba las olas
de la misma manera que el ánimo sacudía mis sienes.
Avanzar así no es recomendable
no hay épica en la singladura
tal vez
el escueto triunfo de no dejar caer el timón.
Cada decisión es un desvío contra la costumbre
y sin embargo, la meta cambia de lugar cada día
aunque el progreso parezca invisible
pues el viento en contra insiste.
Hay viajes en esta vida
que no se miden en kilómetros
tampoco en velocidad
y si en la terquedad del rumbo.
Está claro que este periplo
enseña algo;
que la vida no siempre azuza
pero siempre permite aprender a adaptarse.


6 comentarios:
Cuando te vuelva a pasar, gira ciento ochenta grados, a favor del viento.
Un abrazo.
Adaptarse es imprescindible en estos tiempos caóticos donde nada es lo que parece y cada día el mundo cambia.
Besos.
No nos queda más remedio, Toro. Besos y un gran abrazo
Me está costando mucho esfuerzo adaptarme a los vientos actuales. Pero no dejo escapar la esperanza de que podré.
Un fuerte abrazo!
*Arantza, no aparecen en la lista de lectura tus publicaciones. Vine por propia iniciativa y me encuentro con que si tienes publicaciones :( blogger nos tiene abandonados.
Gracias, Sara. A mí tampoco aparecen las publicaciones actualizadas. Visito los blogs buscando publicaciones nuevas , en algún caso suele aparecer al día siguiente. Tienes toda la razón, nos tiene abandonados. Un cálido abrazo
Lo tendré en cuenta. Un abrazo
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